Bienvenidos a la Tierra Colorada
Lluvia y sol, verde y rojo… son los contrastes de nuestra hermosa provincia. Misiones se enarbola desde la biodiversidad, desde el monte, que es vida… Misiones vive y late “bajo un hermoso y dulce cielo guaraní” como expresa Lucas Braulio Areco en las estrofas de nuestro himno provincial, nuestra galopa misionera.
Y esta biodiversidad natural nos compromete con una gran responsabilidad, protegerla. No somos dueños de la Tierra colorada, no somos dueños de la selva paranaense, no somos dueños del tucán, el aguará, el yaguareté, el pino Paraná, el cedro y el lapacho rosado, no somos dueños del Paraná, el Uruguay y el Iguazú, somos mucho más que eso, y debemos serlo, somos custodios.
Para poder llevar a cabo esta enorme responsabilidad debemos entender, comprender, conocer lo que tenemos, y sentirnos parte de lo que nos ha sido dado en custodia. Cuidamos lo que amamos, amamos lo que conocemos.
Saber y conocer que el monte es vida y da vida, que de la selva dependen los factores del clima como la lluvia, que sin lluvia, ya lo hemos visto, no podemos cultivar el suelo para producir alimentos, yerba mate, té, tabaco, carne. Que sin lluvia se seca la Tierra, que si la tierra se seca no germinan las semillas, que sin el germen no hay vida y sin ese ciclo no podemos subsistir.
La selva, es vida porque nos da oxígeno, una persona necesita aproximadamente el trabajo de 22 árboles para respirar aire puro a diario.
Los árboles son amortiguadores de la temperatura, apaciguan los extremos de calor o frío. Evapotranspiran para producir vapor de agua, gotitas que aglomeradas forman las nubes y permiten la lluvia. Un metro cúbico de selva produce mas vapor de agua que un metro cúbico de océano, porque la capacidad de superficie que se despliega entre todas las hojas de las plantas de la selva, se multiplica en un mismo volumen.
La selva es vida porque alberga diversidad, biodiversidad que es la diversidad de la vida misma, plantas, animales, insectos, bacterias, hongos… todos y cada uno de ellos brindando equilibrio a un ecosistema que sostiene la vida desde su interior y a su alrededor.
Ese rol, ese nicho ecológico de cada ser en el corazón de la selva es único e irrepetible, es fundamental para el equilibrio global. Así de grande es la selva, así de mucha.
Y en contraste con el verde brillante, claro, oscuro, fuerte, suave de la selva se encuentra la Tierra colorada. Este suelo originado de la roca madre, laterítico, rico en arcilla, en óxidos de hierro y aluminio que le dan su característico color. A los que la ciencia nombró Alfisoles, Oxisoles y ultisoles, de los que ya hablaremos en algún momento.
Y las sierras, como no mencionar las sierras, ese dibujo de la Tierra Misionera, esa majestuosa silueta de madre Tierra. Esa divertida y caprichosa topografía que hace de Misiones tan especial.
La combinación de todo esto da a Misiones su identidad, con especies que no hay en ningún otro lugar del mundo, especies endémicas como los cactus del Teyú cuaré, algunas orquídeas y pastos, bromelias, malvas… especies nativas como el pino Paraná, el lapacho rosado y la Ilex paraguariensis, la yerba mate, y si hay muchas especies de Ilex, pero solo una Ilex paraguariensis y es nativa de acá.
Selva verde y Tierra colorada, Aguas grandes y biodiversidad son íconos de Misiones. No pueden ser uno sin el otro.
Así que los invito a adentrarnos en la espesura de la selva, en el rojo sangre de la Tierra, en la diversidad de vida de Misiones la hermosa, los invito a conocer a Misiones desde el interior mismo de su esencia, su suelo, su gente, su cultura, su sociedad e idiosincrasia, su ambiente, sus ecosistemas y agroecosistemas. A Misiones toda, porque cada especie, cada persona, cada lugar es el ambiente misionero y debemos protegerlo… y para poder hacerlo, debemos conocerlo.

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